viernes, 23 de octubre de 2015

"Chunks" y estrategias

El pasado 20 de octubre en la asignatura de Adquisición de Segundas Lenguas vimos qué son los chunks y las estrategias que los estudiantes de una L2 usan a la hora de aprenderla. En esta entrada me dispongo, pues, a mostraros un ejemplo de chunk y de estrategia que he experimentado personalmente, aunque no los he realizado yo, sino las personas que ahora os presentaré.

Mi madre, una mujer intuitiva

Cuando acabé primero de bachillerato, mis padres, mi hermana y yo fuimos de viaje a Londres. De los cuatro, la que más habla inglés soy yo, si bien mi hermana también se defiende. Eso sí, mis padres no tienen ni idea de inglés. Mi madre enseguida me preguntó algunas palabrejas que creía necesarias para el viaje y entre ellas se encontraba el saber pedir perdón. Así que me preguntó que cómo se decía perdón en inglés y yo sin pensarlo dos veces le dije: «I'm sorry». A mi madre le encantó y a la mínima que podía, sobre todo en el metro, la usaba (además, como ya sabéis, Gran Bretaña es un país que no se concibe sin esta palabra). Así que yo iba oyendo el I'm sorry de mi madre continuamente, lo cual me hacía sentir muy orgullosa. En estas que al tercer día, mi madre me pregunta: «Oye, ¿los jóvenes, para pedir perdón, lo dicen de otra forma, no?» A lo que yo le contesté: «No, mamá, todo el mundo lo dice igual, todo el mundo dice sorry». Y mi madre me mira con incredulidad y me dice: «Pues entonces eres tú que me lo has enseñado mal, tú me dijiste que era “amsorry”». Aunque me reí, mi madre tenía toda la razón del mundo. Ella me preguntó por la palabra perdón y lo que yo le dije se lo tomó como una sola palabra. Le expliqué el mal entendido y nos reímos las dos juntas. Así que ese fue el primer chunk de mi madre en inglés, lengua que, cuando llegamos a España, decidió empezar a estudiar.

La respuesta más mona que he oído nunca

Cuando yo tenía unos catorce años, mis padres tenían unos amigos con los que muchas veces quedaban para comer los domingos y o bien íbamos a su casa, o bien ellos venían a la nuestra. Esta pareja tenía un hijo de mi edad con el que me llevaba muy bien y luego otro hijo de cuatro añitos por el que siempre he tenido debilidad. Pues bien, esta familia era catalanohablante y el niño, que el único contacto que tenía con el castellano era en la clase de lengua española que daban en el parvulario, aún había algunos sonidos que no están en el catalán que le costaban. Uno de ellos era la c española, que no sabía pronunciar y que, por defecto, hacía una s en cualquier palabra que la contuviese. Cesc, que no tenía un pelo de tonto, se dio cuenta de que algo hacía mal en esas ocasiones porque, algunas veces, los mayores se reían de él. Así que se inventó una estrategia para intentar evitar esas palabras con c que le costaban tanto. De modo que un domingo en el que les tocaba venir a nuestra casa, mis padres decidieron invitar también a mis abuelos (ambos andaluces y, por lo tanto, castellanohablantes) y cuando mi abuelo le preguntó a Cesc qué día era su cumpleaños, él respondió sin dudar: «el 21 del de la última hoja del calendario». No se me ocurre mejor forma de evitar esa maldita c de diciembre.


Minya zabut Amanda. Kak tibya zabut?

Así empezó la fantástica clase de ruso para principiantes en la que se convirtió el pasado lunes 19 de octubre la asignatura de metodología. Begoña nos había comentado la semana anterior que vendría alguien a darnos una clase de una lengua X y que nosotros, sin darnos cuenta, nos convertiríamos en estudiantes de una lengua extranjera. A pesar de estar avisados, nos sorprendió mucho ver a Amanda (la profesora que tuvimos) arrancarse a hablar en ruso.

El motivo por el que Amada nos ha dio la clase es que Begoña quería mostrarnos que una clase de español para extranjeros puede realizarse perfectamente en español. Y efectivamente, después de la experiencia, puedo afirmar que uno puede recibir una clase en un idioma del que no tiene absolutamente ninguna idea. El problema, esos sí, es cómo hacerlo de modo que el estudiante no se agobie. Pero creo que Amanda se convirtió en un claro ejemplo de lo que hay que hacer. Por ejemplo, acompañó de gestos en cada momento todo aquello que explicaba, cosa que ayudaba a seguir lo que nos quería decir; dio unas instrucciones breves y concisas, con el vocabulario justo y mostrando siempre un ejemplo; no usó muchas palabras en sus explicaciones, miraba de ajustarse a aquello que era absolutamente necesario, de manera que no teníamos la sensación de ser bombardeados continuamente con nueva información; se ayudó de imágenes para mostrar distintos objetos de los que quería que aprendiésemos la palabra equivalente en ruso y, a pesar de hacernos trabajar con el mismo vocabulario varias veces, cambió la dinámica de las actividades para que no resultaran repetitivas y monótonas.

Disfruté muchísimo de la clase y el hecho de ver como Amanda se desarrollaba en una clase de ruso para principiantes (si bien era una situación ficticia, los métodos que ha utilizado pueden considerarse totalmente aplicables a una clase de verdad), me permitió imaginarme haciendo lo mismo en un futuro y, por supuesto, disipar todas mis dudas sobre si es posible o no dar la primera clase en la lengua objeto de estudio. Por otro lado, me sorprendió ver como, tras recibir esta lección, todavía había algunos compañeros que se mostraban escépticos a esta práctica y, también, escuchar los comentarios de otros que decían que se sentían incómodos al dar clase enteramente en español cuando conocían el idioma de los alumnos. Por mi parte, Amanda me dejó totalmente convencida de la eficacia de dar una clase en la lengua meta, ahora solo falta que cuando vaya a hacerlo yo me salga tan natural y con tanta facilidad como a ella. Mnie nravitskya russkiy.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Bienvenidos a mi blog

Soy Jennyfer Gracia, estudiante del máster de Formación de Profesores de Español como Lengua Extranjera (FPELE) de la Universitat de Barcelona y voy a dedicar este espacio cibernético a desarrollar el portafolio de mi máster, esto es, una selección de trabajos, experiencias y muestras diversas de todo aquello que iré realizando durante el curso. Espero que os guste.